El affair inglés

El affair Televisa y The Guardian parece llegar a su fin, por lo menos en esta temporada. El 5 de febrero ambas empresas informativas firmaron un comunicado (expuesto al calce) sobre sus desavenencias el año pasado. Aquí algunos breves apuntes:

1. En ninguna parte del texto el periódico inglés The Guardian se disculpa con Televisa por la publicación que hizo en junio 2012. Ha circulado la versión que se había disculpado pero lea por usted mismo y verá que eso es falso.

2. Cuando el The Guardian publicó la principal nota criticando la cobertuda de Televisa sobre Peña Nieto, el periódico hizo explícito que no había podido verificar al cien por cien la autenticidad de los documentos que utilizó para hacer su nota. Explicó en una nota posterior, cómo, através de un razonamiento editorial periodístico, decidió publicar la información a pesar de que no tenía verificada la autenticidad de los documentos.

3. Se agradeció la explicación de The Guardian, por lo menos yo. Me pareció un acto de transparencia editorial. Sin embargo, lo que pedía el periódico era un acto de fe. Así es, un acto de fe para creer que lo que había publicado era verdad. Me parece que la fe y el periodismo no se llevan bien. Lo que hace diferente el tratamiento informativo es la certeza y evidencia para afirmar cosas.

4. Hoy vemos que la fe que nos pidió The Guardian (y los que se la dieron) estuvo mal  pedida. No hay nada como exigirle a los medios que comprueben (con evidencia y no suposiciones) sus dichos informativos. Ese debería ser el estándar para el The Guardian y para todo medio.

5. El comunicado de ambas empresas es cuidado y de carácter  neutral. La verdad no dice mucho, excepto que las diferencias que tuvieron ambas casas editoriales están superadas. Desde mi humilde punto de vista, salieron tablas.

6. Lo cierto es que hoy por hoy nadie (ni medio ni tribunal ni institución) ha podido probar que hubo una alianza verdadera entre Peña Nieto y Televisa. Hay indicios pero no evidencias. Es decir, no se ha podido probar y mientras esto no suceda, por más que se crea cierto no hay más que reconocer que la verdad jurídica indica lo contrario.

7. Lo que sí se ha podido comprobar es que cada vez hay más opacidad en la manera en que el dinero público es gastado para contratar espacios en medios de comunicación. La opacidad en este rubro ha llegado tan lejos que ahora resulta prácticamente imposible determinar cuánto dinero se gastan los estados y el gobierno federal en publicidad oficial. Las mañas para esconder este dinero de la rendición de cuentas pública se han sofisticado mucho. Ya resulta insuficiente pedir los contratos publicitarios a los gobiernos, ahora, por ejemplo, contratan gastos de “imagen” y ahí esconden combos de publicidad que se refieren a mayor cobertura y mejor cobertura. Por ello, tal vez The Guardian tenía la mira correcta, pero sin duda le faltó mucho más trabajo para llegar a esa evidencia irrefutable.

8. El affair inglés volvió a poner al descubierto las grandes preguntas: ¿Están los medios mexicanos demasiado cerca al poder? ¿tenemos medios independientes verdaderamente? ¿las enormes cantidades de dinero público gastado en medios de comunicación no le están dando el tiro de gracia al periodismo mexicano?… y muchas más.

 

Tele Visa by Darío Ramírez

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