Las fotos de Jennifer Lawrence

Confieso que mi incultura sobre la farándula hizo que no entendiera bien lo que estaba pasando. Las redes hablaban de la filtración de fotos íntimas de personalidades como Jennifer Lawrence –ahora sé que es súper importante esta chamaca-.

¿Por qué los medios de comunicación publicarían el material robado? Seguramente porque el editor es un misógino troglodita sin ningún escrúpulo y mucho menos ética periodística. Pero brincándonos a un periodismo más serio la pregunta se torna más interesante. La primera razón que se me ocurre responde a la tiranía del clic. No importa qué o cómo o para qué, el objetivo es postear material que genere tráfico. ¿Y si ese tráfico es por colgar material robado-ilegal? ¡ah! Eso no importa, las imágenes ya son del dominio público. Y, así de fácil, ya no es responsabilidad de ese editor de decidir con criterios periodísticos (dígase éticos) qué información se publica. La intención es ganarte parte de ese pastel de ilegalidad que arroja muchos clics.

En tuiter vi pasar el comentario: “pero lo mismo pasa con las filtraciones, por ejemplo, de políticos panistas, o de las grabaciones del Gober Precioso, etcétera. No veo porqué tanta bronca con este material”. Evidentemente una persona ignorante puso el comentario. Pero dudo que se la única que tiene ese argumento. ¿Cuál es la diferencia entre ambos tipos de material? Puede ser que ambos materiales fueron obtenidos de manera ilegal, sin embargo, lo que se debería decantar es el contenido del material. Y ahí el razonamiento periodístico ¿En qué abona el material a la sociedad? ¿Cuál es el grado de interés público de la información? ¿Tiene derecho la sociedad de conocer la información ya que afecta claramente el interés y asuntos públicos?

Las filtraciones claro que tienen una razón de ser (ojo que en el caso de las fotografías no fueron filtraciones sino robo), y una razón importante. Sin embargo, es fundamental saber cómo tratar esa información. En el caso de las llamadas de Mario Marín, las preguntas que anteceden tienen una respuesta positiva. Lo mismo con los videos de los panistas y Montana (gran bailarina). En el caso de Jennifer Lawrence las respuestas son no. No es de interés público la imagen de ella tomada en la intimidad. La sociedad no tiene derecho a ver imágenes que claramente no tienen la intención de ser públicas. Sin duda alguna, el derecho a la privacidad está por encima del morbo, del chismerío y de la calentura. Debe quedar claro esta distinción, porque mal haríamos en pensar que todo material obtenido de manera ilegal debe de ser descalificado a priori. Espero que con la breve explicación arriba haya quedado claro que es un proceso editorial basado en principios éticos a través de los cuales se debe dilucidar la conveniencia de la publicación de la información obtenida. Es la riqueza del periodismo, nunca hay recetas mágicas, pero tampoco un manto de impunidad para aquellos medios que decidieron que la privacidad de Lawrence valía menos que unos cuantos clics.

Jennifer Lawrence (aunque yo no la conocía) es un personaje público. Y creo que por este hecho, al misógino editor de espectáculos se le hace fácil pensar que toda información en relación con ella es pública. Error. La información que ella decida ser pública es la que se puede consumir (i.e fotografías, revistas, videos, revistas, entrevistas). Pensar que el carácter público quiere decir que no tiene derecho a la privacidad es una estupidez. Las figuras públicas sí tienen privacidad (incluyendo funcionarios, el tema está en el umbral de éste derecho).

Ahora bien, ¿es nota periodística el hackeo de las fotografías de famosos? ¿Cómo se debería tratar el hecho?

Sí es nota. Sin duda. Habla de la vulnerabilidad de todos nosotros ante nuestra privacidad en la red. Habla de la violación a la privacidad de un personaje público. El tema es cómo cubrir los hechos.

Hubo importantes diarios como Excélsior y El Comercio de Perú, que,  consideraron que lo más oportuno, ético y valioso era colocar una fotogalería de Lawrence difuminando su vagina y pezones. Pero que el resto de la imagen era de interés público. Periodismo de poca monta basado en la tiranía del clic.

Otros medios, como The Independent  y  The Guardian, que no publicaron ni una sola imagen (ni difuminada ni nada). No usaron una sola imagen robada. Eso sí, explicaron lo que había pasado y el contexto mínimo indispensable de la nota. Pero eso fue todo.  En otras palabas, rescataron el hecho noticioso sin lucrar con el dolor ajeno  y sin hacer uso de material ilegal. Vaya, hicieron periodismo,

Otro comentario tuitero: “se tomó la foto, ahora que se aguante”. Que cada quien se tome las fotos que se le antoje. Lo que uno haga en su intimidad es muy bronca de uno. Regresamos al mismo tema, no porque es pública su imagen, tenemos derecho a publicar fotografías que no tienen su consentimiento y que violan un derecho humano fundamental.

Al final, es cuestión de ética. Por ello en este post, no hubo ningún vínculo a las fotografías robadas.

2 comentarios a “Las fotos de Jennifer Lawrence”

  1. Dx

    Muy buen post.

    Que el hambre o ambición no les ciegue la ética. Luego nos quejamos de los políticos…

    Responder

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