EPN en el Canal de las Estrellas

No tengo nada contra Andrea Legarreta. No la conozco. Lo mismo va para Raúl Araiza. Los reconozco por los infames anuncios del Partido Verde (ese mismo que votó a favor del fraking, ¡vaya! de verde no tiene nada). Son dos actores de Televisa, nada más.

EPN en Hoy

El presidente Peña Nieto salió en el programa “Hoy” para explicar las reformas recientemente aprobadas en el Congreso. La puesta en escena  televisiva fue fenomenal. Vimos a un Presidente cómodo, afable, entretenido, vaya, como si estuviera en casa donde sabe que no será interpelado ni le lanzarán alguna pregunta que lo ponga en arprietos -recuerdo aquella en la FIL sobre los libros que lo han marcado-. En esta ocasión las preguntas eran parte de la puesta en escena.

Que haya salido en “Hoy” no me sorprende, la verdad. Pero lo que sí es materia de anáisis es ¿por qué tenemos un presidente que decide ir a un programa de espectáculos en vez de afrontar a la verdadera prensa? Seguramente los críticos del mandatario comenzarán a mentar madres y a insultarlo. Pero más allá de esas letanías groseras lo que quiero subrayar son los fierros de nuestro sistema de medios. En otras palabras, ¿en serio ya llegamos al momento en que nos parece obvio, normal, común que nuestro presidente no hable con la prensa crítica y se arroje al manto protector de Televisa? ¿En verdad aceptamos sin contrapisas que el Presidente simplemente no quiera dar entrevistas a la prensa “incómoda?

No podemos culpar al Presidente por hacer usufructo de un sistema de medios de comunicación que está más cercano al poder que a la sociedad que dice informar. El sistema ya estaba funcionando desde antes que EPN llegara a la presidencia. De hecho, recordemos cuál fue el propulsor para la carrera metiórica de EPN. Sin embargo, el sabor tóxico de escuchar a la empleada de Televisa preguntarle: ¿Cómo es un día en la vida del presidente? O el sinuoso comentario de Legarreta cuando dice “ah eso suena muy bien”. Nos deja claro que fue un foro ad hoc, pero sinceramente ver el show completo (con los chistes actuados, el guión pensado, etcétera) nos vuelve a recordar la lejanía del Presidente de la verdadera intención de informar. Tal vez le debería poner mucha menos atención a los dichos de una actriz de telenovelas, pero en realidad creo que dejamos pasar demasiados ejemplos groseros que buscan el control de la agenda informativa.

Porque no está de más recordar que una cosa es manipular y otra informar. Y parecería que el foro del programa de chismes y espectáculos responde más a la manipulación que a información fidedigna y de interés público.

Hoy el poder político puede dictar líneas editoriales, asegurar la poca permanencia de notas críticas en la ola mediática, puede impulsar temas que son reproducidos -y no por casualidad- por la mayoría de los periódicos y televisoras. Hoy el poder político usa Notimex como si fuera una oficina más de comunicación social de Los Pinos. Hasta cuándo nos daremos cuenta que no es cuestión de la libertad de los medios de hacer la cobertura que les plazca. Eso nunca ha estado en duda. A lo que me refiero es a la ausencia de un elemento fundamental en democracia (y digo fundamental porque no existe ningun régimen democrático sin dicho elemento) como es tener medios indepedientes del poder.

Hay medios críticos e independientes allá afuera. Medios que están haciendo su lucha para sobrevivir a los embates del poder. Son medios asfixiados por la falta de fondos, pero medios que nos recuerdan de qué va el papel de éstos en una democracia.

El Presidente puede aparecer en los programas de chismes que quiera, pero que nos quede claro que no es casualidad, sino más bien una movida más de la estrategia de medios de este sexenio.

 

 

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